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Ayotzinapa y Teuchitlán, la tragedia

¿Cuál es la diferencia entre la desaparición de los 43 jóvenes en el caso Ayotzinapa y las personas torturadas y desaparecidas en el Rancho Izaguirre ubicado en el municipio de Teuchitlán, Jalisco?

En ambos eventos los jóvenes fueron tomados por el crimen organizado, torturados y en algunos casos fueron incinerados. Se sabe que por lo menos 17 normalistas de Ayotzinapa fueron quemados en una hoguera. En el caso de Teuchitlán, hay hornos en ese campo de presunto exterminio y testigos de lo que ahí ocurría.

Hay que hacer memoria, cuando miembros y aliados de Morena desde la oposición hicieron un movimiento para apoyar a los desparecidos en el caso Ayotzinapa, encontrar a esos jóvenes fue una promesa de campaña de Andrés Manuel López Obrador, que evidentemente no cumplió. Ahí está el propagandista de la 4T, Epigmenio Ibarra, quien todos los días pasaba lista con los nombres de los 43 normalistas desparecidos aquella terrible noche en Iguala, muchos de los que hoy están en el Gobierno hicieron marchas con camisetas de “nos faltan 43”.

¿Por qué no dicen, nos faltan 121 mil personas, que según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas tenemos en México hasta el primer mes de enero de este año, de los cuales más de 50 mil seres humanos desaparecieron durante la administración de AMLO?

Ante el movimiento del fin de semana, donde familiares de desaparecidos se reunieron en el Zócalo capitalino con prendas de sus seres queridos y veladoras, para permanecer ahí y ser vistos, lo que se replicó en más de 20 ciudades en todo el país de gente que busca saber el paradero de sus familiares, la respuesta de la gente en el poder fue minimizarlos.

Gerardo Fernández Noroña, quien en el caso Ayotzinapa culpó de un crimen de Estado la desaparición de los 43 normalistas, con los desaparecidos de Teuchitlán minimizó la situación. El senador responsabilizó a las víctimas diciendo que era un “campañita típica de la derecha”. Pero fue más allá: “¿Quién dice que esos zapatos son de personas desaparecidas?”. “Otra vez los medios y la derecha montados en la tragedia”, dijo el presidente del Senado, al señalar que hay una “línea de golpeteo”.

Desde la conferencia matutina, la Presidenta Sheinbaum dijo: “Mañana se hablará de las campañas en contra del movimiento que, como buenos carroñeros y bastante hipócritas, construyen esas campañas”.

Y después dijo: “Para el Gobierno de México atender el problema de las personas desaparecidas es una prioridad nacional”, y subrayó “que toda su vida estará del lado de las víctimas”.

Lo cierto es que el trabajo de la Presidenta en materia de seguridad y desaparición ha sido muy complicado, por el país que le dejaron. Hoy, la estrategia de seguridad es mucho más firme y dura contra los criminales, pero con la estrategia de “abrazos y no balazos” estos criminales se fortalecieron y hoy por esto vemos estas atrocidades.

Desaparecidos fueron los de Ayotzinapa y son los de Teuchitlán. Habría que darles un trato y atención similar.

Es una realidad que este campo de presunto extermino era operado por el Cártel Jalisco Nueva Generación.

En el caso de Ayotzinapa estuvo involucrado el presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca, y su esposa María de los Ángeles Pineda, quienes utilizaron a la policía municipal de Iguala a su mando para operar a las órdenes de Guerreros Unidos.

Con los jóvenes desaparecidos de Ayotzinapa, su trágico final fue porque fueron confundidos de formar parte del grupo criminal Los Rojos, enemigos de Guerreros Unidos. Los detuvieron los policías de Iguala, Cocula y Huitzuco para entregarlos a Guerreros Unidos.

Hay confesiones de quienes desaparecieron a los jóvenes, uno de ellos, Gildardo López Astudillo, El Cabo Gil, quien se convirtió en “testigo protegido” del gobierno anterior encabezado por Andrés Manuel López Obrador, sobre todo para inculpar al exprocurador de Peña Nieto, Murillo Karam, quien sí estuvo en la cárcel, mientras los sicarios quedaron en libertad.

En el caso de Teuchitlán, también se señala a la policía local, ya que es difícil de creer que no se vea el ingreso de hombres armados, de la entrada y salida de camionetas y demás movimientos.

Además, la fiscalía de Jalisco fue notificada e intervino el sitio en septiembre de 2024, cuando fueron alertados por primera vez por el Colectivo Guerreros Buscadores y, según las denuncias, este grupo, para marzo de este año que regresaron, no había sellos de clausura, no estaba resguardado e incluso la puerta estaba abierta.

Y es crimen organizado, qué bueno que lo atraiga la Fiscalía General de la República, pero ahora las familias y colectivos aseguran que serán excluidos de la investigación.

El colectivo de Sonora, liderado por Cecilia Flores, señaló que en diciembre de 2024 también ingresaron al rancho y alertaron a las autoridades locales y estatales de lo que ocurría ahí, incluso dijo: “Algunos hornos donde quedaron hechas cenizas muchas vidas aún estaban activos, humeando y desprendían olor a muerte”.

Por lo pronto, desde la Presidencia se han enviado varios decretos en el tema de desaparecidos y para fortalecer la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), a fin de ampliar su capacidad de atención, análisis de contexto y la adquisición de equipos tecnológicos que acompañen la búsqueda con evidencia científica.

Esperemos que sí se fortalezcan las instituciones para saber qué fue lo que les sucedió a los desaparecidos. Que los criminales sepan que hay leyes que los perseguirán duramente, hoy la mayoría se siente impune y por eso operan en estos campos de exterminio, que sin duda no es el único en el país.

¿Dónde están los 43 estudiantes normalistas? Es un llamado que desde hace más de 10 años hacen familiares y organizaciones civiles por el caso Ayotzinapa, es el mismo reclamo que tienen todos los familiares de desaparecidos en el país, incluyendo a los de Teuchitlán, Jalisco.