
La apología al narco, en su apogeo
Este fin de semana el grupo musical Los Alegres del Barranco realizó un concierto en el auditorio Telmex, de Zapopan, Jalisco, donde además de narcocorridos proyectaron videos de El Mencho, al que dieron vivas y porras.
El hecho fue condenado por la Presidenta Claudia Sheinbaum, pero va mucho más allá, es la estrechísima relación que ha tejido el crimen organizado con músicos y representantes, sobre todo, de corridos tumbados.
Dos días después de este juicio, en Zapopan, Jalisco, la imagen de Nemesio Oseguera, El Mencho, apareció como parte de la presentación del grupo Los Alegres del Barranco.
En las enormes pantallas instaladas en el escenario y detrás del grupo musical, salió la imagen de El Mencho cuando era joven y luego siguió otra en la que se observa al mismo líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) con unos gallos y dos armas de grueso calibre flanqueando su rostro.
En los videos difundidos en redes sociales se escuchan gritos y aplausos de algunos de los asistentes, en un estado de Jalisco que permanece bajo la polémica y la indignación por el hallazgo del campo de reclutamiento forzado en el rancho Izaguirre, donde se presume que decenas de jóvenes fueron llevados a la fuerza y donde presuntamente asesinaron a varias personas a manos del CJNG.
La apología al crimen no es exclusiva del grupo musical Los Alegres del Barranco, cantantes y grupos denominados regionales han mencionado a Nemesio Oseguera Cervantes en varias ocasiones en estos tres meses de 2025.
No es el primer grupo musical que en pleno concierto manda saludos y agradecimientos a algún capo de la droga.
Por ejemplo, dos muy reconocidos de los exponentes más influyentes del movimiento de los corridos tumbados, Natanael Cano y Peso Pluma, han roto sus colaboraciones por ahora. Se dice que hay un conflicto entre ellos porque apoyan a distintas fracciones del Cártel de Sinaloa en sus composiciones. Ambos escriben canciones en donde directamente hacen alusión a los narcotraficantes y los glorifican.
Así ocurrió en marzo pasado, cuando Natanael Cano, quien a la mitad de una canción hizo referencia al líder del cártel, dijo: “Hasta donde se encuentre, padrino, y arriba Jalisco, arriba JGL (haciendo referencia a Joaquín Guzmán Loera), arriba la maña, arriba El Mencho, a la ver…, pa’ que sepan”.
Mientras que el 28 de febrero pasado, en Autlán, Jalisco, en un evento en el que había una competencia de monta de toros, el presentador dijo: “¿Qué crees? aquí en la mano tengo 50 mil pesos y el Señor de los Gallos (también conocido como El Mencho) te los regala de todo corazón”.
Al mismo tiempo que vendedores ambulantes portaron casacas con imágenes digitales de Nemesio Oseguera.
Y esta misma semana, en Estados Unidos, fue encontrado culpable de organizar conciertos para lavar dinero del CJNG Ángel del Villar, uno de los más importantes representantes de intérpretes de música ranchera.
Esto se da como parte del juicio de otro cantante, Gerardo Ortiz, quien se declaró culpable de operaciones de lavado de dinero con el CJNG en Estados Unidos.
Ángel del Villar podría pasar 30 años en prisión, luego de que el pasado 27 de marzo, un jurado en California lo declaró culpable de 11 cargos por tener vínculos con un agente musical ligado al Cártel Jalisco Nueva Generación.
Del Villar es dueño de la disquera Del Records, desde la que han surgido infinidad de artistas de la llamada música regional y los corridos tumbados, la misma que ayudó a impulsar a Peso Pluma, quien hoy es considerado el cantante de mayor reconocimiento mundial en ese ámbito.
En 2008, el dueño de Del Records se mudó a Estados Unidos y desde ahí comenzó a tener relaciones con Jesús Pérez Alvear, alias Chucho Pérez, el agente musical ligado con el cártel que estaba sancionado en Estados Unidos.
Esta relación se consolidó a través de la empresa Del Entertaiment, la cual también fue sancionada por el gobierno de Estados Unidos, debido a que a través de ella se realizaron las presuntas operaciones de lavado de dinero.
Pérez Alvear fue asesinado el año pasado, sin embargo, hay sospechas de que las operaciones del cártel en el mundo musical han continuado.
El juicio contra Ángel del Villar marcó un antecedente, ya que nunca la justicia estadounidense había llegado hasta estas consecuencias contra un personaje en el ámbito musical.
Uno de los testigos fue el cantante Gerardo Ortiz, quien previamente se declaró culpable de violar la Ley Kingpin, con la cual el gobierno de Estados Unidos aplica sanciones a personas extranjeras que hacen negocios en su territorio y que son sospechosas de estar ligadas con el crimen organizado.
Otra personalidad famosa sancionada bajo la Ley Kingpin fue el cantante Julión Álvarez, en 2019, ya fue absuelto y sus cuentas, descongeladas.
El cantante Gerardo Ortiz confesó en su juicio que, en 2018, el FBI le entregó una carta informándole de posibles sanciones por presentarse en conciertos ligados al CJNG, ocurrió en el aeropuerto de Phoenix, Arizona, donde le comunicaron que sería un error ir a la Feria de San Marcos de ese año.
Sin embargo, Ortiz dijo que Ángel del Villar lo persuadió de seguir con los conciertos, asegurándole que otros cantantes, como Alejandro Fernández, lo hacían, hasta el momento no hay indicios de que este último sea investigado por el FBI.
Del Villar recibirá sentencia en agosto próximo, por lo pronto, permanece en prisión domiciliaria y, de acuerdo con su defensa, espera que incluso su condena la lleve de esa misma forma, sin pisar un pie en la cárcel.
En México, la apología del delito está penada, ya que, en el Código Penal Federal, en el artículo 208, se señala que: “Al que provoque públicamente a cometer un delito, o haga la apología de éste o de algún vicio, se le aplicarán de 10 a 180 jornadas de trabajo en favor de la comunidad, si el delito no se ejecutare; en caso contrario se aplicará al provocador la sanción que le corresponda por su participación en el delito cometido”.
Y en el artículo sexto, que respalda la libertad de expresión, se señala que incitar a la violencia con simbolismos es potencialmente un acto delictivo, por lo que está penado.
Pero estos cantantes y grupos que felicitan públicamente y hacen promoción a sus narcotraficantes favoritos en México, lo hacen libremente. En Estados Unidos comienzan a aplicar la ley sobre ellos.