
La otra frontera
Tras la reunión que sostuvieron la Presidenta Claudia Sheinbaum con la secretaria de Seguridad de Estados Unidos, Kristi Noem, para llegar a distintos acuerdos en temas de seguridad, una de las peticiones de Noem fue que se controle la frontera sur entre México y Guatemala y proporcionar datos biométricos de los migrantes que entran a nuestro país.
Es una petición muy difícil por la complejidad que existe en esa frontera entre México y Guatemala. A través del río Suchiate se dan miles de cruces informales al día.
Hemos estado en esa frontera sur en varias ocasiones. Recuerdo el 2018, con la gran caravana migrante, cuando López Obrador decidió que México fuera un país de puertas abiertas. Pudimos ver a miles de migrantes en esa zona, evidentemente no se tenía el control de quienes estaban ingresando a territorio mexicano.
Pasaron los años y hemos regresado a esa frontera, tomó control la Guardia Nacional y hoy, esa frontera está mucho más ordenada.
Lo cierto es que son casi 970 kilómetros los que colindan entre México y Guatemala, tener un control estricto de cada uno de los migrantes que crucen, si no lo hacen de manera formal por la aduana, es prácticamente imposible de lograr.
Por eso se había pensado hacer una especie de segunda frontera, es una buena solución para saber quién ingresa a nuestro país, en el Istmo de Tehuantepec, que es la zona más estrecha del territorio mexicano, con 200 kilómetros desde Salina Cruz, Oaxaca, hasta Coatzacoalcos, Veracruz.
Por ejemplo, en Estados Unidos, cuando entras por tierra, muchas veces te encuentras con una segunda revisión, lo que sirve para tener un doble filtro.
En el Istmo de Tehuantepec, como decía, son solamente 200 kilómetros que conectan dos océanos: el Atlántico y el Pacífico, y podría funcionar como una barrera para contener el flujo migratorio que llega desde el sur y como una nueva zona estratégica comercial que podría impulsar la economía nacional y conectar al mundo, desplazando al Canal de Panamá.
Uno de los proyectos estrella de la administración pasada fue justo este tren para unir los dos puertos. La idea era que la mercancía que llegara al océano Pacífico se pudiera descargar de los barcos y cruzarla al Atlántico. Este proyecto se ha querido hacer desde la época de Benito Juárez, pero no se ha podido consolidar.
Hoy es todavía más difícil, porque si bien se está construyendo la infraestructura, en gran parte de esos 200 kilómetros está instalada la delincuencia.
El incremento de la inseguridad en toda esa zona que va desde el despojo de tierras, extorsiones, homicidios y disputas del crimen organizado por obtener las rutas del tráfico de drogas y de migrantes.
Las vías del tren, que una vez fueron puestas en la zona para impulsar el desarrollo, hoy son escenario de diversos delitos y sirven de refugio para los cientos de extranjeros que permanecen de forma ilegal.
De acuerdo con comunidades de la zona, desde 2018, cuando el entonces candidato a la Presidencia, López Obrador, anunció sus intenciones de impulsar el megaproyecto conocido como Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, incrementaron las denuncias por el despojo de tierras.
Se trata de 46 municipios de Oaxaca y 33 de Veracruz en los que se han encendido focos rojos porque ya no sólo se trata de disputas entre familias de las comunidades, sino que confluyen diversos factores y actores.
Una filtración del grupo Guacamaya Leaks puso al descubierto un reporte del Centro Regional de Fusión de Inteligencia del Sureste de 2021, en el que advertía de nuevos conflictos territoriales, sociales y de la expansión de la delincuencia organizada, que busca aprovechar las oportunidades económicas del proyecto del Corredor Interoceánico, que incluye la modernización de puertos, la construcción de ferrocarriles y zonas industriales.
El informe detalla que existe la presencia del Cártel de Sinaloa, Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Los Zetas y los Beltrán Leyva, donde existe enfrentamientos por el control de las rutas de trasiego de droga que proviene de los países de Centro y Sudamérica, a través del océano Pacífico y en la frontera del estado de Veracruz.
Lo que debería de utilizarse para poder controlar la seguridad y así disminuir el tráfico de drogas, migrantes y la trata de personas, ahora los grupos delincuenciales sacan ventaja en este estrecho.
En estos últimos años, en el Istmo de Tehuantepec se incrementaron los robos de hidrocarburos y el tráfico de personas.
En cuanto a Veracruz, según el informe, están presentes células del CJNG, Los Zetas Vieja Escuela y el Cártel del Golfo, en este estado reportan un incremento en homicidios dolosos, extorsiones, robo de ganado y de transporte de carga.
En enero de 2025, el Inegi indicó un aumento en la percepción de inseguridad en Coatzacoalcos, con el 68.3% de la población considerando la ciudad insegura, lo que representó un incremento del 4.9% en comparación con el año anterior.
En Salina Cruz, Oaxaca, no existen informes oficiales de la incidencia delictiva, pero la Secretaría de Seguridad Pública de Oaxaca brindó seguridad a los encuestadores del Inegi durante el levantamiento del Censo de Población y Vivienda 2020 en diversas rancherías de la región del Istmo, que incluye a Salina Cruz.
En 2023, con otro paso de estas grandes caravanas migrantes, se estimó que cruzaron por la zona del Istmo más de 600 mil migrantes, lo que reavivó la propuesta de reforzar el Istmo de Tehuantepec como una “segunda frontera”, pues los mayores flujos provenían de Centro y Sudamérica.
Hace unos días, la Presidenta Claudia Sheinbaum destacó los avances de megaproyecto del Corredor Interoceánico, impulsado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador y que ahora la mandataria promete que estará listo en su totalidad para el segundo trimestre del 2026.
Sheinbaum destacó que el pasado 30 de marzo, un cargamento de 600 vehículos provenientes de Corea del Sur y con destino a la Costa Este de Estados Unidos llegó al puerto de Salina Cruz en Oaxaca para hacer el primer cruce del océano Pacífico al Golfo de México a través del corredor.
Recordó que, a lo largo del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, habrá 10 Polos de Desarrollo para el Bienestar, cuatro en Veracruz y seis en Oaxaca.
Si no hay seguridad en esa zona, no se podrán dar estos polos de bienestar. Si no hay seguridad en ese recorrido, nadie va a querer enviar sus mercancías por ahí, y, si no se controla el flujo migratorio ilegal, Estados Unidos, como ha amenazado, impondrá más aranceles, lo cual será durísimo para la economía mexicana.
El equipo de seguridad de la Presidenta Sheinbaum ha hecho un trabajo muy sólido, pero al país lo encontraron inmerso en la violencia, se necesita salir de ahí para que al país y a los mexicanos nos vaya bien.