
México, país de desaparecidos
Impactantes las imágenes que han dado la vuelta al mundo. Familiares de desaparecidos, con prendas de sus seres queridos entre las cosas, zapatos y miles de veladoras en el Zócalo Capitalino este fin de semana.
La protesta se replicó en más de 20 ciudades en todo el territorio nacional. Guadalajara, Veracruz, Tijuana, Morelia, Ciudad de México, Chihuahua y Jalisco fueron algunas ciudades donde la gente se reunió para exigir justicia por las personas desaparecidas.
Son los colectivos de madres buscadoras las que hacen el reclamo, y suplican que las autoridades los vean, que les ayuden a encontrar a sus hijos e hijas y que hagan algo para que no sigan desapareciendo personas en nuestro país. Y es que las autoridades federales no han querido recibir a estas víctimas.
Como siempre ocurre en este tipo de marchas, provocadores profesionales se infiltraron a tratar de desvirtuar el movimiento. Hasta ahí llegaron encapuchados a tratar de golpear a policías y a quitar las vallas.
Ante un reclamo legítimo, los padres buscadores pidieron a los encapuchados no violentar el reclamo que tanto le duele a la sociedad mexicana.
En Jalisco, donde se encuentra este rancho, un contingente conformado por más de dos mil personas entre colectivos, familiares y civiles se reunió en la entrada del Palacio de Gobierno, en Guadalajara, para también colocar veladoras, zapatos e imágenes de sus seres queridos que se encuentran desaparecidos. Tan sólo en el municipio de Jalisco hay más de 15 mil personas que no han sido localizadas.
Este movimiento social para reclamar a las miles de personas que hay desaparecidas en México se está fortaleciendo tras el descubrimiento, en semanas pasadas, del rancho Izaguirre en el municipio de Teuchitlán, Jalisco, donde decenas de jóvenes fueron torturados y encontraron la muerte.
Al llegar, se les obligaba a quemar cadáveres para deshacerse de los cuerpos que habían matado en esa organización criminal. La forma de hacerlo era sumamente violenta; primero les hacían desmembrar los cuerpos antes de incinerarlos o enterrarlos. Y luego les daban adiestramiento para utilizar armas de grueso calibre.
Seis meses atrás y sin que las autoridades lo hubieran dado a conocer, el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco hizo un llamado, a través de su página de Facebook, para que los jóvenes no cayeran en el engaño de la gente del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) para reclutarlos.
Fue el colectivo Guerreros Buscadores quienes localizaron restos humanos y más de 500 objetos personales de personas desaparecidas.
Finalmente entraron las autoridades, la Fiscalía de Jalisco reveló una lista con los indicios, se trata de fotografías de playeras, zapatillas, blusas y mochilas para que familiares de posibles víctimas pudieran identificarlos.
Ahora este caso lo trabajará la Fiscalía General de la República. Pero no es el único campo de presunto exterminio en el país, muy probablemente existen cientos en México.
Son demasiados los desaparecidos, y entre las cifras que se tienen, no se contabilizan a aquellos por quienes no han presentado denuncia. ¿Se imagina, por ejemplo, cuántos miles de migrantes que han sido cooptados por el crimen organizado mientras intentan llegar a Estados Unidos, no han terminado su vida en estos lugares?
Las autoridades no pueden negar la realidad antes de hacer una investigación. Pero además se nos está haciendo creer que los asesinatos y las desapariciones son de personas ligadas a los cárteles criminales, y en muchos casos es verdad, pero muchos otros más es mentira.
Por ejemplo, en Jalisco se reclutaban en su mayoría a jóvenes ofreciéndoles un trabajo digno, un panorama muy distinto a lo que se encontraron cuando llegaron a ese rancho del terror.
Estas técnicas que utilizan los criminales no son nuevas, las han utilizado desde hace años, y es que como dicen los abogados “sin cuerpo no hay delito”, así que desaparecen los cuerpos de la gente que han asesinado.
Cuando empezamos a hacer el programa Todo Personal, hace ya 16 años, el primer reportaje que realizamos fue del predio de Santiago Meza López, conocido como El Pozolero, quien se dedicaba a disolver a los integrantes de grupos rivales en Tijuana, Baja California, en sosa cáustica, un verdadero horror. Este hombre, de oficio albañil, estaba al servicio del cártel de los Arellano Félix.
Estuvimos en un predio ubicado en el municipio Ojo de Agua, uno de los tres lugares donde El Pozolero asesinó a las víctimas, durante el recorrido todavía se podía percibir el olor de los materiales que este hombre utilizaba para desintegrar los cuerpos, entre ellos, sosa cáustica. Tras su detención en 2009, confesó que disolvió al menos 300 cuerpos durante los 10 años que estuvo con el grupo criminal.
Un año antes, en 2008, en Uruapan, Michoacán, hallaron restos óseos dentro de dos fincas y una bodega, en ese momento la zona era controlada por La Familia Michoacana.
Para agosto de 2010 una fosa con 72 migrantes se descubrió en San Fernando, Tamaulipas. Fueron asesinados mientras buscaban llegar a Estados Unidos y los interceptaron Los Zetas. Es casi en todo el país. En Veracruz se han descubierto cientos de fosas clandestinas.
Guanajuato fue noticia en 2020 cuando en Salvatierra se dio a conocer una finca con los cuerpos de más de 70 personas. Mientras que, en enero de este año, en Piedras Negras, Coahuila, localizaron restos óseos en una zona de difícil acceso, donde además los criminales habían instalado un campamento para fabricación de drogas.
Y es que, actualmente, no hay registro oficial de cuántas fosas clandestinas hay en México, el dato más reciente es de 2023, cuando el Inegi dio a conocer que hasta ese momento había cinco mil 698 fosas.
Las personas que salieron a la calle el pasado sábado a pedir justicia y que se controle a los criminales que están desapareciendo personas están haciendo sin duda una lucha legítima.
¿Qué le puede pasar a alguien más traumático en esta vida que le desaparezcan a un ser querido y no sepa cuál es su paradero?